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Alemania extrema la seguridad de cara a las celebraciones de Nochevieja

police-504811_1280Alemania se blinda para entrar en el nuevo año. El temor a un nuevo atentado terrorista o a que se repita la situación de caos que reinó en 2015 en Nochevieja en Colonia -donde cientos de mujeres fueron agredidas sexualmente y víctimas de robos- ha llevado al país europeo a extremar las medidas de seguridad.

El objetivo que persiguen, tanto del Gobierno de Angela Merkel como de las autoridades locales, es que los errores cometidos en el pasado no se repitan y las celebraciones transcurran con tranquilidad.

Efectivos de la policía y vigilantes privados se encargarán de que las medidas de carácter extraordinario que han sido diseñadas para tal ocasión se cumplan de forma estricta. Nunca antes en Alemania se ha festejado la última noche del año con un dispositivo de control tan férreo.

En los espacios públicos habrá mucha más presencial policial, serán habituales los cortes de calles, se activarán cámaras de vigilancia y se prohibirá tirar petardos en diversas zonas.

El reciente ataque terrorista perpetrado en un mercado navideño de Berlín ha avivado el temor entre la población, que se muestra más reacia que otros años a participar en grandes eventos al aire libre o a iniciar el 2017 en medio de multitudes.

En el recuerdo colectivo también está muy presente todavía la confusión que imperó durante las celebraciones de Nochevieja en Colonia el año pasado, que además estuvo acompañada de una tardía reacción policial que fue fuertemente criticada en el país.

Este año, insisten las autoridades, Alemania está mejor preparada para hacer frente a una posible situación de inseguridad.

“Doy por sentado que los organizadores han puesto este año en marcha medidas de seguridad suficientes para que lo ocurrido no se vuelva a repetir”, señaló hoy el ministro del Interior del país, Thomas de Maizière, en declaraciones al grupo mediático Funke.

Su departamento ha desplegado unos 3.000 agentes en todo el país para que refuercen la vigilancia en estaciones de tren y en sus aledaños.

Asimismo, se han colocado bloques de hormigón en la entrada de mercados de Navidad o de calles que dan acceso a zonas donde tendrán lugar celebraciones colectivas al aire libre, en aras de evitar que un camión pueda acceder y arrollar a la multitud, tal y como ocurrió recientemente en Berlín.

Para intensificar la protección, la Policía también tiene previsto desplegar este 31 de diciembre numerosos vehículos policiales que operarán en grupo y camiones cisterna que lanzarán agua en caso de que sea necesario.

Paralelamente, se reforzará la videovigilancia, de forma que desde las oficinas centrales de Policía se pueda recibir la señal en directo de puntos centrales como plazas. Esto permitirá a las fuerzas de seguridad reaccionar en el menor tiempo posible en caso de un imprevisto.

Son, todas ellas, precauciones que se tomarán en Colonia, una ciudad que este año ha multiplicado por diez sus efectivos tras la mala experiencia del año pasado, pero también en el resto de grandes urbes del país como Hamburgo, Düsseldorf, Múnich, Fráncfort, Stuttgart o Dortmund.

En Berlín, el epicentro de las celebraciones será un año más la Puerta de Brandeburgo, un punto en el que la seguridad se ha extremado como nunca antes.

La zona, que abarca un área de unos dos kilómetros en torno al histórico monumento, ha sido acordonada y a su interior sólo se podrá acceder hasta las ocho de la tarde. Los organizadores esperan que en torno a un millón de personas se den cita en este punto neurálgico para ver, entre otros artistas, a Bonnie Tyler sobre el escenario.

Mochilas, bolsos de grandes dimensiones, botellas de cristal, objetos puntiagudos o fuegos artificiales deberán quedarse fuera.

Hasta este año, la confiscación de petardos y artefactos pirotécnicos ilegales constituían el principal quebradero de cabeza de las fuerzas de seguridad, dada la gran afición de los alemanes a celebrar con estruendos y fuegos de color la Nochevieja.

No en vano, la industria pirotécnica de la primera economía europea acostumbra a facturar en la última noche del año unos 133 millones de euros (140 millones de dólares).

En vísperas de las grandes celebraciones, las fuerzas de seguridad mantienen los ojos bien abiertos, todavía con el mal sabor de boca que dejó la gestión de la seguridad el año pasado.

“A los agentes que trabajaron esa noche le remuerde la conciencia hasta día de hoy. No haber podido ayudar es incompatible con su ética de trabajo”, señaló hoy el presidente de la Jefatura Superior de Policía de Alemania, Dieter Romann.

Pocas horas antes de que haya que estrenar nuevo calendario, el mensaje que más se repite en Alemania es que la noche de fin de año de 2016 no será como la de 2015.

“Reaccionamos de forma inmediata ante lo que pasó: se han endurecido las penas por agresión sexual y ahora es más fácil expulsar a los delincuentes criminales extranjeros. Además hemos creado más puestos de trabajo en organismos encargados de velar por la seguridad como nunca antes”, concluye el ministro del Interior alemán.

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