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Tres amigos recorren más de 28.000 kilómetros en bicicleta para llegar a Río

bicycle-rental-1028952_1920Los hermanos Julian y Nico Schmieder y su amigo Sandro Reiter partieron de Múnich el 27 de abril de 2015 con destino a la playa de Copacabana. Los tres aventureros se autodenominan “Trio for Rio” y llegaron a tiempo para la apertura de los juegos tras 467 días de viaje y haber recorrido un total de 28.432 kilómetros.

Un total de 333 días pasaron sobre el sillín de sus bicicletas, ya que se permitieron algunas pausas, por ejemplo en Cuba y en las Islas Galápagos. A su llegada a Río, contaban una y otra vez su insólita historia, en inglés, alemán y portugués. En promedio gastaron 18 euros por persona al día, pasaron por 24 países y superaron 150.000 metros de altura entre ascensos y descensos montados sobre sus bicicletas, que con el equipaje pesaban unos 40 kilos.

“Partimos de Múnich, pasamos por Francia, Inglaterra y Escocia”, cuenta Nico. De Escocia volaron a Islandia, y de allí a Alaska. Siguieron en bicicleta y cruzaron Canadá, Estados Unidos, México y Centroamérica.

Fueron en barco de Panamá a Colombia, prosiguieron pedaleando por Ecuador, Perú, Bolivia y Chile, superaron montañas de 4.000 metros de altura. Continuaron a Paraguay, visitaron las Cataratas del Iguazú y cruzaron el sur de Brasil hasta llegar a Río.

Piensan quedarse en la ciudad carioca hasta fines de agosto. Tienen algunas entradas para los juegos olímpicos y también están invitados a la casa alemana en la ciudad olímpica.

Luego proseguirán en avión a Lisboa, y de allí seguirán en bicicleta hasta Múnich otra vez.

Julian y Sandro han renunciado a sus trabajos como pedagogo social y técnico en energía solar respectivamente, Nico acaba de terminar sus estudios. Para financiar el proyecto ahorraron lo que pudieron y tomaron trabajos extras. Planearon este gran sueño durante tres años y consiguieron patrocinadores que les proporcionaron las bicicletas y los bolsos.

Normalmente acampaban durante el viaje, pero muchas veces la gente los invitaba a dormir en sus casas. “No hemos tenido ningún tipo de experiencias negativas”, aseguró Schmieder a la agencia dpa en Río de Janeiro. “Sólo en Alaska nos persiguió un oso negro, pero lo embistió un coche y el pobre (oso) murió”.

Río de Janeiro, 14 ago (dpa)

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