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Anécdotas de los usuarios en Alemania – Capítulo 2

pipe-358343_1280Hace ya tiempo, en Destino Alemania os propusimos un ejercicio de memoria para participar en el sorteo de unas entradas para el partido del siglo entre España y Alemania.  Como condición os propusimos enviar historias curiosas o divertidas que os hayan pasado en Alemania. Después del éxito de la primera entrega de historias de nuestros usuarios en Alemania, aquí os dejamos el segundo capítulo. AVISO: ¡Hay más! Si queréis enviarnos más cosas, podéis hacerlo a user@destinoalemania.com



Manuel: educación ejemplar

Ayer fui a comprar a un Tedi, y justo antes de entrar tire una colilla a una pocetilla del suelo, la señora de la caja salió y empezó a chillarme: ASENBEJER !!!! ASENBEJER !!! Así repetidas veces detrás mía por la tienda… Yo al no entender le contestaba Dankeshön cada vez que me lo decía y ella más se enfadaba…..

Paqui: Todo un clásico

En una de esos partidos España contra Portugal, estuve con unos amigos en Düsseldorf viéndolo entre muchos más paisanos. Un amigo mío quería encenderse un cigarrillo pero no le funcionaba y le pidió «feuer» a un grupo de chicas españolas. Lo que no sabíamos era, que esas chicas no entendían bien el alemán, ya que eran estudiantes y estaban de visita aquí. Y en vez de entender «feuer» entendieron «follar». El pobre no sabía del porque las chicas les miraban con cara de espanto y los demás muertos de risa… Ganamos esa noche el partido y mi amigo también gano una palabra nueva en su diccionario. ¡Cosas de la vida!

Erika: ¡¡Cuidado con lo que dices!!
Empezare por deciros que el curso intensivo de alemán fue duro al principio por el número de horas, pero al llegar al final y ver lo aprendido con ese esfuerzo mereció la pena. Al llegar a Alemania tuvimos por suerte una semana de bienvenida en Sögel, un pueblo precioso en el que tuvimos la primera oportunidad de poner a prueba lo aprendido, y tras perder la vergüenza inicial nos dimos cuenta de que en nuestras cabezas había más alemán del que pensábamos. No voy a decir que sea fácil pero sí que no es imposible de aprender.

La adaptación a los puestos de trabajo es, cuanto menos, curiosa dado que de repente todo va más rápido y lo tienes que traducir en tu mente a toda velocidad, pero son muy pacientes y siempre intentan hacerse entender.

Tras unos meses aquí he de decir que ya me atrevo incluso a intentar bromear, y que la mejor aliada para aprender más rápido el idioma y la pérdida de la vergüenza es una buena BBQ rodeada de alemanes y algún compañero español como refuerzo. En esta BBQ vivimos momentos memorables, la anécdota del día fue cuando haciendo una traducción literal intente decir que tenia calor, y dije que estaba muy caliente y mira que me avisaron de ello en clases.

Jose Manuel: Vamos a la playa

Anécdota, en mis primeros días en Alemania en verano estaba mi novia hablando con una vecina y yo pasaba por allí y la salude con mi pobre alemán y como no sabía que decir se me ocurre preguntarle por sus niños de unos 10 años (eso siempre queda bien, pensé) y me responde «ist Krank» y yo le digo «super, sehr gut», esa mujer superprotectora se le descompuso la cara y se llevo hasta la mano al pecho. Yo había entendido «in Strand» en lugar de «ist Krank», yo estaba en la playa unos días antes y eran plenas vacaciones verano, me pareció lo normal, jejeje. Mi novia tuvo que arreglarlo todo.

Rita: Todos tenemos nuestros días

Una noche en la que estaba trabajando (soy enfermera), se me acerca una señora y me pregunta si por favor puedo darle gasas porque están operando a su hijo y ella tiene días. Al principio me quedé perpleja (¿no quedaban gasas en quirófano? ¿Y tan apurados están que mandan a un familiar de planta en planta buscándolas?). La mujer, al ver que yo no le respondía, me vuelve a repetir que «tiene días». Ante eso, lo único que se me ocurrió contestarle fue que yo también tenía días, unas veces eran buenos, otras veces eran malos… En este punto la señora se dio cuenta de que lo que ocurría es que yo desconocía la expresión «tener días» y me dijo que tenía la menstruación. Mi cara fue de «trágame tierra», me puse colorada como un tomate, me disculpé y rápidamente fui a buscar compresas.

Marta: Un juego muy limpio

Hace algo menos de dos años, cuando estaba en los comienzos de la relación con un alemán, debí de hacer algo que le molestó (el qué no lo recuerdo). Quería yo saber el motivo del enfado y si de verdad lo estaba así que dije

-Bist du jetzt sauber? (en vez de Sauer, claro está).

Le entró tal ataque de risa que se le pasó el enfado de inmediato. Ahora lo intento colar, para que se ría, pero jajaajaa ya sabe que me defiendo en alemán. Eso sí, situaciones así me pasan a menudo.

Juan: Pared con pared

Una de las anécdotas que recuerdo fue que a mis 23 años estaba feliz por independizarme de mis padres y no «vivir de ellos» aunque fuese yéndome a las Alemanias. Fue entonces que encontré rápidamente alojamiento en un pisito de una habitación con cocina y baño.  El dueño de la casa estaba contento de encontrar alguien que quisiera vivir en este piso tan pequeña que era como un anexo de otra vivienda contigua, donde residía una familia joven con su hijo.   Yo estaba muy contento de que me hubiesen contratado y salir de la precariedad laboral de España y no entendí bien cuando la familia me preguntaba de «¿cuánto tiempo pensaba quedarme?  Pensando que se referían a mi estancia en Alemania, contesté con toda ilusión que no pensaba marcharme nunca jamás, a lo cual sus caras se volvieron tristes y hasta enfadadas.  Me sorprendí mucho y pensé que no podían ser tan racistas con el cariño que me habían recibido.  Poco después comprendí que su reacción fue solo motivada de que preferían que el piso quedase libre el mayor tiempo posible para evitar el engorro de tener alguien viviendo tan cerca, prácticamente, no había intimidad sonora entre las viviendas. Además especulaban de que de este modo podían quedarse también con esta parte del espacio incorporando a su vivienda abriendo muros lo que, tras mi marcha, sé que lo consiguieron años después.

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