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Angela Merkel, la canciller alemana en sus horas más bajas

La victoria de Angela Merkel en las Merkelpasadas elecciones alemanas se ha convertido en un quebradero de cabeza para la veterana canciller ante las dificultades para encontrar compañeros de baile con quien seguir llevando las riendas de la mayor economía de Europa.

Los liberales, tradicionalmente un partido aliado de los conservadores de Merkel, se han alzado estos días como la piedra en el camino de la mandataria en funciones. Su decisión de dar por fracasadas las negociaciones con los conservadores y los ecologistas hace que la posibilidad de que haya nuevas elecciones suene cada vez con más fuerza.

Mientras que los liberales critican a Merkel por su papel a la hora de liderar las conversaciones para formar Gobierno, los ultraderechistas de Alternativa para Alemania (AfD) -la tercera fuerza política del país tras las elecciones del 24 de septiembre- piden su cabeza.

A pesar de estar atravesando unas de sus horas más bajas, Merkel, a sus 63 años, se mantiene firme y declara que de volver a ser convocadas elecciones ella concurrirá de nuevo, ya que prometió al electorado otros cuatro años de Gobierno.

También en esta situación, la líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) sigue, por lo tanto, fiel a su estilo. De hecho, a lo largo de sus doce años al frente del Gobierno alemán, Merkel ha hecho frente a grandes turbulencias, desde la crisis del euro hasta la de los refugiados.

CANCILLER CON TODO INCLUIDO

Y ha mostrado una y otra vez su gran capacidad para adaptarse a los tiempos sin dudar a la hora de adoptar políticas tradicionalmente de otros partidos como el cierre de todas las centrales nucleares, anunciado tras el desastre de Fukushima en 2011.

¿Se trata entonces de una especie de ‘canciller con todo incluido’? La camaleónica mandataria lo ve de otro modo. “Los desafíos son siempre diferentes”, declaró en el único duelo televisivo con su principal rival en las pasadas elecciones, el socialdemócrata Martin Schulz.

La revista alemana ‘Der Spiegel’ lo describe así: “Angela Merkel ha convertido la falta de alternativa en su forma de Gobierno y con ello apacigua al partido, a los socios de coalición, a la oposición, a la prensa y al país”. En las conversaciones para formar Gobierno, sin embargo, esas cualidades no parecen haberla ayudado.

FENÓMENO POLÍTICO

Merkel no deja de ser, en todo caso, uno de los fenómenos políticos más fascinantes del siglo XXI. Angela Dorothea Kasner nació el 17 de julio de 1954 en Hamburgo, en la República Federal Alemana, como hija de un pastor protestante y una maestra de inglés. Cuando tenía tres años, su familia se trasladó a la República Democrática Alemana (RDA), concretamente a Templin, en la región de Uckermark. En esta pequeña ciudad, ubicada a una hora y media al norte de Berlín, aún reside su madre, Herlind Kasner.

En Templin, Merkel creció y vivió hasta que se fue a Leipzig para estudiar Física. Después de sus estudios entró a trabajar en la Academia de Ciencias de Berlín Este.

No fue hasta después de la caída del Muro de Berlín en 1989 cuando decidió incursionar en política. Y entonces llegó el día decisivo de su vida, el día que conoció al mítico canciller Helmut Kohl. Fue el 30 de septiembre de 1990, en Hamburgo, un mes después de haberse hecho miembro de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y poco antes de la reunificación de las dos Alemanias.

A partir de ese momento, esta treintañera protestante, inexperta y con un pasado ‘extranjero’ en la RDA aprendió a pasos agigantados la dinámica del poder guiada por su maestro. Pasó de ser ministra de la Mujer y de Juventud y posteriormente secretaria general del partido a ser elegida presidenta de la CDU en abril del 2000, seis meses después de un escándalo de financiación ilegal del partido que defenestró a Kohl.

“TODO SABÍA Y PODÍA”

Como en su época de estudiante, donde una antigua profesora la recuerda como una alumna aplicada “que todo sabía y podía”, Merkel estudia en profundidad todos los documentos que caen en sus manos y se prepara a conciencia para sus encuentros con otros mandatarios.

De su vida personal apenas se conocen un par de retazos como que vive en un apartamento en el centro de Berlín junto con su marido, Joachim Sauer, que le gusta la cocina, la jardinería, la música clásica, el fútbol, pasear en la montaña y relajarse, cuando tiene ocasión, en su casa en Uckermark.

No parece que en un futuro cercano vaya a tener tiempo para eso. El presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, urgió a los partidos a que se den una segunda oportunidad para negociar la formación de Gobierno. Merkel, por lo tanto, deberá poner a prueba, más que nunca, su disposición a alcanzar acuerdos, sus nervios de acero y su pragmatismo.

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