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Un cúmulo de errores llevó al atentado islamista más letal de Alemania

12La noticia del atentado con un camión en un mercado navideño en Berlín el 19 de diciembre de 2016 no sorprendió a los expertos de seguridad alemanes, que venían advirtiendo desde hace tiempo del alto riesgo de un ataque de este tipo.

Tampoco causó asombro la identidad del islamista tunecino Anis Amri, un hombre de pasado delictivo que fue observado por los servicios alemanes, pero que por una serie de errores desapareció de los radares meses antes de protagonizar el atentado islamista más letal en suelo alemán, con 12 muertos y más de 70 heridos.

LOS ORGANISMOS POLICIALES Y DE SEGURIDAD DE LAS DISTINTAS REGIONES ALEMANAS NO SE COORDINARON

La seguridad en Alemania es competencia de los estados federados. Tres regiones diferentes se pasaron unas a otras el caso de Amri, en el que faltó un registro común. La Oficina Federal de Investigación Criminal pudo haber actuado por tratarse de un “peligro suprarregional”, pero tampoco lo hizo.

BADEN-WÜRTTEMBERG: el tunecino Anis Amri llegó a principios de julio de 2015 como refugiado al estado de Baden-Württemberg, en el suoreste de Alemania. También a través de esta región trató de salir en julio de 2016 con documentos falsificados. Fue detenido en el intento, pero después puesto en libertad. La policía federal de Friedrichshafen, la fiscalía de la ciudad de Ravensburg, la Oficina Regional de Investigación Criminal y la dirección de policía de Friedrichshafen estuvieron implicadas en el caso. Pese a los documentos falsos, la Fiscalía no emitió orden de detención. Tampoco se analizó el teléfono móvil de Amri ni un papel escrito en árabe que llevaba consigo.

RENANIA DEL NORTE-WESTFALIA: Amri se registró como solicitante de asilo en el distrito de Kleve, en el oeste del país. La Oficina de Investigación Criminal de Renania del Norte-Westfalia lo incluyó rápidamente en su lista de islamistas peligrosos y lanzó repetidas advertencias a los demás organismos. Una investigación oficial llegó a la conclusión de que las autoridades no tuvieron elementos ni para arrestarlo ni para deportarlo. La televisora pública ZDF afirmó que un refugiado sirio con el que compartió habitación advirtió dos veces a las autoridades de las intenciones terroristas de Amri, pero no fue escuchado. También salió a la luz que la Policía no se percató de las fotografías en el teléfono de Amri en las que posaba con pistolas de fogueo.

BERLÍN: Amri se registró tres veces en 2015 como solicitante de asilo en la capital alemana sin que se dieran cuenta de ello los organismos pertinentes. Desde febrero de 2016 fue incluido en la lista de potenciales terroristas y observado por la Policía berlinesa. Los agentes también intervinieron su móvil, siguieron de cerca sus actividades como traficante de drogas y supieron de sus contactos con la mezquita Fussilet 33, de tendencia extremista.

El ministro del Interior de Berlín, Andreas Geisel, reconoció en un ejercicio de autocrítica que no existió un registro común de los distintos servicios de inteligencia regionales para compartir la información sobre Amri.

POLICÍAS Y AUTORIDADES DESBORDADAS

Amri se registró bajo distintas identidades en varios centros de Berlín y de Renania del Norte-Westfalia aprovechando el caos generado por la llegada a Alemania de 890.000 refugiados en 2015. No obstante, en pocos meses, entró en el punto de mira de las autoridades por robo, tráfico de drogas, lesiones corporales y vínculos con islamistas.

Las Policías de Renania del Norte-Westfalia y Berlín lo observaron, escucharon sus conversaciones telefónicas y leyeron sus chats y mensajes de texto. Sin embargo, al mismo tiempo tenían que seguir a otros 400 terroristas en potencia. En Berlín se pensó que Amri se estaba alejando del ambiente islamista. Las autoridades se defendieron alegando que no cuentan con suficientes recursos personales. Se calcula que se necesitan como mínimo entre 20 y 36 agentes para observar las 24 horas a un sospechoso.

UNA MEZQUITA VIGILADA, PERO NO TANTO

Amri acudió con frecuencia a la mezquita Fussilet 33, del barrio berlinés de Moabit, cuando las autoridades le habían perdido el rastro y faltaban pocos meses para el ataque. Por falta de efectivos, la Policía había instalado una videocámara en dirección a la entrada. También el día del atentado, la cámara captó cómo el tunecino entró y salió de la mezquita. Amri era buscado con orden de detención por la fiscalía de Berlín y el análisis rápido del material de vídeo hubiera contribuido a dar con el islamista. La mezquita cerró sus puertas en febrero, adelantándose a la decisión de clausura de las autoridades.

¿UN INFORMANTE EN EL PAPEL DE INSTIGADOR?

El papel de un informante de los servicios de seguridad de Renania del Norte-Westfalia en el atentado ha arrojado nuevas sombras sobre el ataque. Según el diario Süddeutsche Zeitung, el informante -un turcoalemán de 40 años- se había logrado infiltrar en el entorno del predicador iraquí conocido como Abu Walaa, que es juzgado por asociación terrorista.

Al parecer, el hombre instigó a Amri a atentar en Alemania y ofreció comprar fusiles de asalto. Sin embargo, esta teoría se apoya en declaraciones de islamistas que son investigados por sospecha de terrorismo. Al mismo tiempo, el diario destaca que Amri y los demás islamistas habían sido advertidos meses antes del atentado de que el hombre era un espía de los servicios secretos.

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