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De vuelta a la realidad, al trabajo y país de acogida después de Navidad

 

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En estas fechas hay dos situaciones que se están viviendo en mucho de los emigrantes que  están fuera de España. Por un lado vuelven al trabajo, a las labores, a las responsabilidades y  rutinas diarias que se han dejado debido a este periodo de vacaciones navideñas y por otro  lado se vuelve al país de acogida después de pasar un periodo de tiempo con la familia y los seres queridos.

Autor: Sergio Delgado – Psicologiaenlared.com



Dos procesos por los que la persona tendrá que pasar y que puede dificultar su día a día si por una causa u otra no logra retomar su vida normal. En la primera situación, cuando la persona no se siente bien por esa vuelta, se habla del síndrome postvacacional, en la segunda de duelo por la pérdida del contexto vital, y en este caso el duelo por una nueva despedida. Veamos por separado cada uno de estos dos fenómenos y qué relación  pueden tener cuando se juntan como cuando se vuelve al trabajo después de unas vacaciones en el país de origen.

2. Síndrome postvacacional: trastorno adaptativo, en el que la persona no se siente (bien).

El síndrome postvacacional es en realidad un trastorno adaptativo a la vuelta de la actividad laboral diaria después de un periodo vacacional. Esta dificultad de adaptación a la nueva situación puede provocar en la persona ansiedad, irritabilidad, tristeza o desánimo, agotamiento, falta de interés por las actividades o momentos de evasión. Cada persona es un mundo y cada mente afronta de manera diferente los cambios que se producen en el contexto existencial de la persona. Tal y como se plantea en la psicología cognitiva (recogido de las ideas de la filosofía estoica): “No son las cosas lo que perturban o alteran al ser humano, sino las ideas o creencias que se tienen sobre esas cosas”.

railway-station-184055_640Por ello habrá que ver qué creencia y formas de ver esta situación tiene la persona, que significa la vuelta al trabajo para ella y que le está llevando a padecer estos síntomas. Pero no estoy hablando de pequeñas molestias o fastidios, que son los normales para los periodos de adaptación de vuelta al trabajo, como más cansancio por volver a madrugar, sino estados de ánimos muy negativos (sobre todo ansiedad  y depresión) durante un periodo largo de tiempo (más de tres meses de forma continuada) que impiden a la persona tener una vida satisfactoria y que si perduran en el tiempo sería  necesario que la persona consulte con un profesional.

Está dificultad de adaptación de vuelta al ámbito laboral suele ocurrir en personas que están viviendo las horas de trabajo con momentos de ansiedad o de insatisfacción, momentos en los que siente una pesada obligación por la actividad laboral. Gracias al periodo vacacional la persona se había liberado de esta carga, pero a la vuelta al trabajo se revive esa insatisfacción con ansiedad y se compara con los momentos de tranquilidad o calma que sentía en vacaciones. ¿Qué le puede ocurrir a la persona que hasta unos días antes de empezar el trabajo se sentía bien y ha sido al comenzar de nuevo cuando siente esos estados de ánimo negativos?

Cuando realizamos una actividad que no nos gusta (sea laboral o no), lo que ocurre en esa actividad es que no nos reconocemos en ella, no nos vemos existir y al final de todo sentimos que no existimos. Y con existir me refiero a dar de nosotros mismos en lo que hacemos, a expresar lo que somos, a relacionarnos con el entorno tal y como somos. Básicamente solo hay una cosa que nos gusta: ser nosotros mismos y sentir que existimos. Es decir, a toda persona, lo que le gusta es sentirse existir, identificarse con lo que hace, que le hace sentirse real; Y por otro lado, sólo hay una cosa que nos disgusta profundamente: sentir que no existimos, que somos nada, que no podemos identificarnos con nada de lo que hacemos. En la primera situación sentiremos satisfacción, calma, plenitud e incluso alegría, en la segunda sentiremos emociones negativas como tristeza, ansiedad, frustración, irritabilidad e incluso angustia.

Para comprender mejor esta situación, pongamos dos ejemplos muy distintos:

• Tenemos a una persona que puede hacer muchas actividades diferentes: trabajar, hacer deporte, labores domésticas, estar en familia, quedar con los amigos, ir al cine, etc… ; Si esta persona se siente a  sí misma haciéndolas, se reconoce en ellas, le gustarán todas por igual.

• Y por otro lado pongamos que tenemos a otra persona que puede realizar las mismas actividades que la anterior: trabajar, hacer deporte, las labores domésticas, estar en familia, quedar con los amigos, ir al cine, etc; En este caso si la persona no siente que es ella misma quien las hace y no se reconozca en ellas o no se sienta existir mientras las hace (por sentirse obligada, impelida, controlada,…), no habrá una sola actividad que le guste.

En el caso del síndrome postvacacional, que visto de forma superficial se puede decir que lo que le ocurre a la persona es que no le gusta volver al trabajo, en realidad lo que no le está gustando es que no se está sintiendo existir en esa actividad, no se reconoce en esa actividad y que en comparación con el periodo anterior, se sentía más a sí misma, se sentía más existir, cuando estaba de vacaciones. Parece algo tan obvio como que de vacaciones se sentía libre (se  siente existir) y trabajando se siente obligado (no se siente existir).

Por otro lado además la mente suele responder a esos periodos de insatisfacción laboral con evasión vía fantasía o inconsciencia, dejando de estar presente en la actividad, dejando de ser consciente de lo que hace, por lo que a su vez se entra en círculo vicioso de insatisfacción.

La persona pierde “el aquí y el ahora”, pierde poder ser consciente de sí mismo y de lo que le rodea, y entrará en estados de ansiedad y depresión, pseudo-existiendo en el pasado (con recuerdos, añoranzas,…) o en el futuro (con deseos, ilusiones,…) pero nunca siendo consciente con atención plena en el momento actual, que es realmente como la persona existe.


alone-62253_6403. Duelo por la nueva salida del país de origen.

Así pues podemos tener a alguien que no se siente (bien) por volver al trabajo, pero además como emigrante ha tenido que marchar de nuevo en estas fechas del contexto vital de origen (su ciudad, pueblo, con familiares y amigos) volviendo a un contexto en el que puede que se sienta menos a gusto, que como decíamos antes, se siente menos existir. Esa separación del contexto de origen lo que produce es una pérdida vital con su correspondiente duelo (como vimos en otro artículo anterior: “Despedida, pérdida y duelo en la emigración”.). En este caso me fijaré más en el periodo vacacional que se ha podido vivir de forma breve en estas navidades y que al dejar esos momentos de contacto con la familia y amigos, la persona puede sufrir un nuevo duelo.

En consulta para explicar el fenómeno de estos periodos breves de volver al lugar de origen en vacaciones, suelo hacer un símil o una comparación con una relación a distancia. Cuando mantenemos una relación en la distancia y solo le vemos en periodos breves, normalmente esos momentos suelen ser idílicos, perfectos, ya que lo habitual es que no haya oportunidades para los conflictos o fricciones. Es en el día a día, en la convivencia continuada, donde pueden aparecer momentos de disgusto y de frustración, que habrá que resolver si no queremos que la relación se estropee. Pues en la vuelta a casa (con la familia y amigos), en estos momentos vacacionales como son las navidades para la persona emigrante, suele existir ese idilio, esas situaciones de falta de conflictos y fricciones, dándose de forma más continuada momentos de alegría y satisfacción, por lo que si la persona no está del todo bien en el nuevo contexto (en el país receptor) idealizará, recordará y añorará aquello que nuevamente ha dejado atrás. En esa idealización hace que surja un nuevo duelo, como si fuera una doble pérdida, por lo dejado y por lo dejado “tan perfecto”.

4. Conclusiones

Hay momentos en los que nos cuesta aceptar la realidad que estamos viviendo, como cuando no podemos adaptarnos a nuevas situaciones o a cambios como son la vuelta al trabajo o una nueva salida del país de origen. En estos momentos nuestra mente nos avisa en forma de emociones negativas como son la ansiedad, la tristeza, la frustración, de que algo no nos está gustando. De que no estamos existiendo. Son momentos complicados que tendremos que analizar en nosotros mismos y ver que creencias o formas de ver las cosas nos pueden estar llevando a sentirnos así.

Por otro lado de una situación en un principio algo superficial como es “no me apetece ir a trabajar”, hemos llegado conceptos tan importantes en el ser humano como el sentimiento de libertad o de obligación. Así cada persona tendría que analizar cómo ha ido aprendiendo a lo largo de su vida lo que le hace sentirse libre o sentirse obligado, que es al final lo que le hace sentirse o no sentirse.

5. Recomendaciones

Para superar estos momentos más difíciles podemos cambiar esa visión con las siguientes recomendaciones

a. Si comenzamos a sentirnos mal por volver al trabajo, es necesario buscar razones propias para la actividad laboral, tener motivaciones intrínsecas para realizar el trabajo (el sustento de uno mismo, el desarrollo personal o el aprendizaje que se logra con esa actividad, etc.), lo que ayudará a no verlo como una carga o una obligación.

b. Es mejor cambiar conceptos que se refiere al trabajo, que suelen venir de nuestra educación familiar y social, como “obligaciones o deberes” (que serán vistos como algo externo a la persona) por el de “responsabilidades o compromisos” (que son conceptos más internos, propios de la persona).

c. Como reflexión sobre el concepto de libertad y de obligaciones en nuestras actividades nos podemos plantear la siguiente cuestión: ¿acaso no es uno mismo el que, en realidad, hace todo lo que hace, aunque unas veces sienta que lo hace él y otras veces sienta que lo hace por obligación procedente del exterior?.

d. Es necesario ser más objetivos con el contexto original y ver que también cuando se vivía en ese contexto (con la familia y amigos) había conflictos, fricciones, frustraciones, siendo conscientes que podemos idealizar ese contexto ante nuestros problemas actuales, pero que quizá no estamos siendo del todo realistas.

e. Es necesario escuchar a nuestra mente-cuerpo, ser conscientes de lo que nos está diciendo, de esas emociones negativas, que muchas veces desoímos en momentos en que no estamos bien.

Y en general, aunque pueda parecer una receta psicológica muy usada, un planteamiento general para vivir de forma plena la vida en el “aquí y el ahora”, y no entrar en problemas de adaptación a momentos o lugares concretos (como es la vuelta al trabajo o al país receptor) sería: no recordar el pasado con melancolía, no esperar el futuro con temor, sino vivir el presente con satisfacción. Pero esta es una labor que si se quiere conseguir, habrá que trabajar durante toda la vida.

Autor: Sergio Delgado. Psicólogo Terapéuta online

Para cualquier consulta: info@psicologiaenlared.com

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