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Del laboratorio a la embajada: entrevista al coordinador científico en Berlín

Guillermo Orts-GilGuillermo Orts-Gil (Barcelona 1978) forma parte, junto a sus homólogos en Washington y Londres, de la primera generación de coordinadores científicos que trabajan en las embajadas de España en el extranjero.

Tras más de diez años en Berlín coordinando proyectos de nanotecnología en instituciones como el Instituto Max Planck, este doctor en química-física y divulgador científico se dedica ahora, entre otras cosas, a apoyar a la comunidad de científicos españoles en Alemania (CERFA).

                

 Parece que el número de científicos españoles en Alemania ha aumentado y desde las instituciones oficiales hay cada vez más apoyo a sus iniciativas. Cuéntenos algo más sobre la situación de estos investigadores en el extranjero…

En los últimos años hemos observado que, en general, el movimiento asociativo de investigadores españoles en el extranjero se ha hecho mucho más fuerte.  Actualmente existen comunidades de científicos españoles  en nueve países y el número sigue creciendo. Estas asociaciones están interconectadas y disponen de estructuras propias. La Sociedad de Científicos Españoles en Alemania (CERFA) es la segunda más antigua y la más numerosa, con casi 500 miembros. Esta asociación tiene el apoyo de diversas instituciones en España y Alemania, entre ellas el de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología  (FECYT) y el de la Embajada de España en Berlín, donde yo trabajo.

¿En qué tipo de disciplinas destacan estos científicos?

Una parte importante de los investigadores españoles en Alemania trabaja en disciplinas que se engloban dentro de lo que conocemos como ´ciencias naturales´, tales como la química, la física o la biología. Entre los miembros destacados de CERFA encontramos a científicos de mucho renombre, como Juan Ignacio Cirac de la Sociedad Max Planck, pero también a representantes de una nueva generación de talento como Ander Ramos, el primer no-alemán que gana el premio a investigador joven de Alemania.

Recientemente, varias embajadas han abierto posiciones destinadas a la promoción de científicos españoles. ¿Qué labores implica esta función?

Aunque la diplomacia científica no es un fenómeno nuevo, lo cierto es que en los últimos veinte años hemos visto un resurgimiento y potenciación de este tipo de actividades a nivel global. España dispone de tres coordinadores científicos que trabajan en las embajadas de Washington, Londres y Berlín. Entre las funciones que desarrollamos estos coordinadores, destacaría  lo que comentaba antes: el apoyo a las comunidades de científicos españoles en el extranjero. Para ser más concreto, ayudamos a estas comunidades a organizar eventos, a visibilizar su trabajo y a ponerles en contacto con instituciones del ámbito científico-tecnológico.

A veces da la impresión de que la ciencia se queda un poco fuera del alcance del público. ¿Qué se puede hacer en un futuro para acercar la ciencia a la calle?

Se da una situación curiosa. Aunque algunos estudios indican que la percepción social de los científicos es muy positiva, es cierto que todavía existe un cierto distanciamiento, una barrera comunicativa entre la ciencia y la sociedad. La falta de diálogo puede ser atribuida a ambas partes: a la sociedad, que tal vez no se sienta suficientemente formada en cultura científica, y a los propios científicos, los cuales han pasado demasiado tiempo comunicando sus hallazgos solo dentro de los círculos académicos. Afortunadamente, esto está cambiando y existen cada vez más iniciativas para crear ese diálogo y ese interés mutuo entre ciencia y sociedad. En este sentido, FECYT ejerce un papel importante divulgando y promocionando la cultura científica, con iniciativas como programas de televisión o concursos de monólogos científicos.

Y por último, con vistas al futuro ¿Qué podríamos exportar de Alemania y qué podríamos importar desde España a Alemania?

Alemania es un país con una dilatada y rica tradición en materia científica, lo cual se traduce en una cultura científica palpable y reconocible en sus muchas eminencias científicas. A esto se une el hecho de que el país posee una robusta y potente industria que reconoce y aprovecha de manera eficiente el conocimiento que se genera en la investigación básica. España dispone, también, de una base importante en investigación básica, según el ranking Scimago Journal & Country Rank es la décima potencia mundial en producción científica. Sin embargo, probablemente uno de los mayores retos en España sea mejorar lo que se conoce como trasferencia de conocimiento, para que la investigación genere más riqueza industrial también, tal como sucede en Alemania.

Por lo que se refiere a los investigadores, creo que los españoles terminamos nuestra formación científico-técnica con muy buen nivel, lo que nos permite competir con científicos de cualquier otra nacionalidad.

 

 

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