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“En Alemania debes demostrar que vienes a trabajar y no a vivir del cuento”

La recuperación de lmaletaa economía y la creación de empleo estable son dos acontecimientos que se están haciendo de rogar en España, por lo que Alemania, motor económico de Europa, sigue siendo uno de los destinos preferidos para los españoles que no tienen otra alternativa que emigrar para poder sobrevivir. A continuación, algunos testimonios sobre la experiencia laboral de varios compatriotas en el país germano.

¿Por qué decidiste emigrar a Alemania?

En el caso de Aitor Lara, modelo de profesión, emigró porque su pareja residía en el país. Por su parte, Leticia García, profesora de alemán; Francisco Noblejas, enfermero; Dayana Mendoza, publicista; Nuria García, visual merchandiser; y Laura Ortega, ama de casa emigraron acuciados por la inestabilidad laboral de España y las halagüeñas perspectivas de Alemania.

¿Conocías el idioma antes de venir o lo has aprendido aquí?

“No tenía conocimientos previos del idioma, lo he estudiado aquí con el curso de integración”. “No tenía ni idea y lo tuve que aprender aquí a la fuerza, para sobrevivir”, dicen Dayana y Laura, respectivamente.

“No sabía nada de alemán, aunque también es verdad que el inglés me ayudó al principio para relacionarme con la gente joven, pero con las enfermeras o los pacientes entrados en años solamente valía para que se divirtieran entre ellos. Lo aprendí aquí gracias a unos cursos que facilitaba la clínica”, afirma Francisco.

Por otro lado, Aitor vino al país con una mínima base: “En la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) di clases de alemán, pero mi nivel era bastante básico. Cuando me mudé a Colonia hice un curso intensivo de 9 meses”.

Aparte del idioma, ¿qué otras dificultades has encontrado en el entorno laboral?

Nuria opina que lo más difícil ha sido “la integración con los compañeros, ya que muchos de ellos no pretenden entablar conversación contigo ni intentar que te sientas mejor por tu nivel de alemán”.

“En mi trabajo tuve que acostumbrarme a hacer labores que en España las realiza otro tipo de personal. Me he convertido en un todoterreno a la fuerza, aunque he aprendido bastante. También me he encontrado con algunos compañeros un poco xenófobos que me han hecho la vida más complicada aún”, asegura Francisco.

¿Cómo ha sido tu relación con los alemanes?

Para Laura ha sido “maravillosa, para nada me lo esperaba ya que se dice que son fríos y distantes. Conmigo fueron muy agradables y me acogieron con los brazos abiertos en todas partes”.

Dayana lo ratifica y dice que “mi relación ha sido bastante buena, conocerlos me ha hecho más fácil el camino de entender la sociedad aquí, el país, su organización y hasta la resolución de los problemas”.

Francisco también afirma que “donde trabajo actualmente estoy muy contento, adaptado y con compañeros envidiables. Fuera conocí a mi actual pareja y tengo muchos amigos alemanes con los que nunca he tenido ningún problema”.

¿Tuviste dificultades para adaptarte? ¿Hay algo que a día de hoy te cueste asimilar?

“Me he adaptado bien porque conozco el estilo de vida alemán, aunque de todas formas al vivir en una gran ciudad el impacto cultural se reduce. Siempre nos referimos a “la relación con los alemanes en Alemania”, pero la realidad es que acabamos teniendo relaciones con gente de diversas nacionalidades”, asegura Leticia.

Tanto Nuria como Aitor coinciden en la dificultad que supone no conocer el idioma: “Hay días en los que quisieras tirar la toalla por no poder expresarte tan bien como te gustaría y el no tener amistades con las que poder contar para al menos desahogarte”.

Por su parte, Francisco y Laura creen en que las mayores dificultades son “entender el razonamiento que tienen para hacer ciertas cosas, sus horarios laborales o de vida y las pocas horas de luz”.

¿Qué requisitos consideras fundamentales para integrarse en la sociedad alemana?

“Lo importante es tener una gran apertura de mente y mucha paciencia con la burocracia y con los procesos de adaptación. Es necesario un contacto regular, pero no excesivo, con tu casa y tu gente en España para sentirte acompañado si no tienes aquí a nadie en quien apoyarte. Y pensar que al final son más las cosas que nos unen que las que nos diferencian”, expresa Leticia.

Nuria opina que “es importante no dejar que la primera impresión sea la que prevalezca, pues hay mucha gente dispuesta a ayudar y a darte la paciencia y comprensión que necesitas”.

¿Te has sentido bien valorado/a profesionalmente?

“Me he sentido valorada de una manera diferente. Quiero decir, no te desprecian, pero es cierto que te tratan de diferente forma. Sin embargo, he de decir que valoran mucho tu trabajo y se fijan bastante más en tus cualidades buenas que en las malas”, dice Laura.

Leticia asegura que “como auxiliar de conversación tuve una experiencia muy enriquecedora. Me sentía muy apreciada, porque les aportaba algo muy valioso y así me lo hacían sentir, tanto los alumnos como los profesores de la asignatura”.

¿Qué ventajas y qué inconvenientes tiene vivir en Alemania?

En cuanto a las ventajas, todos coinciden en la gran calidad de vida de Alemania, las ayudas sociales, el sistema educativo, el servicio sanitario, la gran oferta de puestos de trabajo, las condiciones de los empleos en general y el hecho de poder ir en bicicleta a casi todas partes.

En cuanto a los inconvenientes predomina el idioma, condición indispensable para la convivencia diaria y para escalar puestos en el mundo laboral, el clima, las horas de luz y el adaptarse a los horarios y las costumbres alemanas.

¿Consideras la posibilidad de volver a España?

Aunque predomina el no como respuesta general, Leticia afirma que considera la posibilidad de volver porque “me reconforta saber que puedo y que voy a volver. Nunca se sabe lo que puede pasar, quizás me establezca aquí para toda la vida, pero en principio la idea de saber que voy a regresar me ayuda a disfrutar el hecho de estar aquí”.

Por su parte, Francisco reflexiona “volver el año que viene, pero aún estoy valorando ideas”.

Si pudieras retroceder en el tiempo, ¿volverías de nuevo a emigrar a Alemania o probarías suerte en otro país?

Triunfa el sí por goleada. “Sin duda volvería a pasar todo lo que he pasado aquí y repetiría todo en Alemania. Creo que es la mejor decisión que he tomado”, asegura Laura.

Para Leticia, “Alemania y el idioma alemán son una parte muy importante de mi carrera profesional. Siempre he tenido experiencias enriquecedoras y facilidades a este respecto, estoy agradecida y contenta y no cambiaría el idioma de trabajo”.

Francisco también repetiría la experiencia, pero recalcando que “me pondría más en serio con el alemán”.

¿Qué consejos les darías a todos aquellos que están pensando en emigrar a este país?

Les diría que vengan con un poco de idioma porque sino les va a ser muy difícil, que tengan mucho dinero ahorrado y que si vienen que sea con muchas ganas de trabajar. Los inicios no son nada fáciles aquí: te venden el cuento de que es llegar y besar el santo pero la verdad es que hay trabajar muy duro y demostrar durante mucho tiempo que vales para trabajar y que no vienes a vivir del cuento. Entonces cuando tengas todo eso puedes vivir medianamente bien en Alemania”, sentencia Laura.

“Hay que estar dispuesto a aprender el idioma, a integrarse y quizá los primeros meses tengas que trabajar en otra área que no sea la de tu profesión. Así se va creciendo y conociendo la nueva cultura”, afirma Dayana.

Leticia dice que “el idioma es lo primero, sin el alemán es muy difícil hacerse un hueco e integrarse y aprenderlo lleva un tiempo. Luego tener una red de contactos hispano-alemanes siempre viene muy bien”.

Aitor aconseja que los que se decidan a emigrar a Alemania “se armen de paciencia con el idioma, el clima y las horas de luz. Todo es muy bonito y verde en verano, pero cuando llega el invierno todo cambia”.

Francisco cree que los próximos emigrantes deberían ir “al oeste, la gente está un poco más abierta, y que la experiencia es genial, se aprende mucho en infinidad de ámbitos y siempre se puede volver”.

Colonia (Alemania), 6 oct (MJ García)

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