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Estrasburgo, turismo a caballo entre Francia y Alemania

EstrasburgoSi tuvieras que situar a Estrasburgo en el mapa puede ser que no supieras exactamente dónde está y esta ciudad se caracteriza, precisamente, por ser una ciudad fronteriza clave entre dos países importantes en Europa: Alemania y Francia.

Lo curioso de Estrasburgo es que, por su situación geográfica ha pasado, a lo largo de la historia y por diferentes guerras, tanto a estar bajo dominio alemán como francés y esto mismo es lo que la hace ser única porque, en un mismo lugar, se pueden encontrar monumentos tanto de una cultura como de la otra. Hasta tal punto se ha llegado que se reconoce a Estrasburgo como un símbolo de la reconciliación europea y también es la capital de Europa.

Hoy en día, por si queda alguna duda, pertenece a los franceses y, como todo sitio único, requiere de toda la información posible para poder llevar a cabo una experiencia lo más plena posible si se la visita. Por este motivo, lo mejor es hacerse con una guía de turismo en Francia. Aun así, desde aquí te vamos a comentar algunos de los sitios más interesantes y que no puedes dejar de visitar si tu viaje tiene como destino esta increíble ciudad.

  1. La Gran Isla. Esta zona ha sido declarada como Patrimonio de la Humanidad debido a la arquitectura que presentan los edificios que la componen así como por lo pintoresco del lugar. En este casco urbano se pueden apreciar multitud de callejuelas medievales, que van a parar en el centro histórico de la ciudad.
  2. La Petit France (o Pequeña Francia) Se trata del que fuera el antiguo barrio de curtidores, pescadores y molineros. Está repleto de casas típicas alsacianas, con sus balcones decorados con estilo tradicional y de lo más colorido. También llaman mucho la atención los grandes tejados puntiagudos que se pueden observar. Es allí donde, precisamente, se dejaban secar las pieles de los animales. La misma casa de los Curtidores, que está a pie del agua y que fue construida en el año 1572 es un claro ejemplo de ello. Lo mejor que se puede hacer es dejarse llevar y perderse entre sus calles. De esta manera uno se puede uno trasportar a aquella época, descubriendo zonas y edificios con mucho encanto. Para tener una visión panorámica lo mejor que se puede hacer es ir hasta la terraza de la presa Vauban. Desde allí se puede apreciar la misma Petit France, los puentes cubiertos y la catedral.
  3. La catedral. Éste es un claro ejemplo de la influencia de los alemanes en esta ciudad, ya que se puede apreciar, claramente, su estilo gótico. En el exterior se apreciará esto pero el interior merece también la pena. El mismo púlpito llama la atención por estar decorado con exquisitos relieves y el reloj astronómico no deja indiferente a nadie. Además de dar la hora, calcula las fases lunares. Si tiene tiempo se podrá ver también un desfile de autómatas, representando a los apóstoles, que caminan frente a Jesucristo. Toda una obra maestra que data del siglo XVI.

Aunque estos son algunos de los lugares más destacados lo mejor es descubrir la ciudad por uno mismo y llegar también a lugares tan interesantes como el palacio Rohan, el cual alberga tres museos.

Cristina Pérez / Foto Pixabay

Un comentario

  1. Querida Cristina, deberías corregir este comentario: “Éste es un claro ejemplo de la influencia de los alemanes en esta ciudad, ya que se puede apreciar, claramente, su estilo gótico”, ya que el Gótico nace en Francia, por lo que el comentario sería, en todo caso, al revés.

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