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La CDU y el SPD obtienen victorias pírricas en el este alemán

Sajonia y Brandeburgo son estados federados bastante pequeños, con cerca del ocho por ciento de la población alemana, pero el hecho de que el domingo la atención no solo de Alemania sino también del extranjero se dirigiera a las elecciones regionales se debió a un partido: la Alternativa para Alemania (AfD).

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La primera victoria electoral de la AfD en una elección al Parlamento regional parecía estar al alcance de la mano después de que los populistas de derecha se convirtieran en el partido más fuerte de estas dos regiones del este alemán en las elecciones europeas de finales de mayo.

En la noche electoral, los partidos de los respectivos primeros ministros se erigieron en primera fuerza: en Sajonia, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), con el 32,1 por ciento de los votos, en Brandeburgo, el Partido Socialdemócrata (SPD), con el 26,2 por ciento. La AfD quedó segunda en ambos estados.

Para los primeros ministros Michael Kretschmer (CDU) y Dietmar Woidke (SPD) fue una victoria pírrica, una victoria con dolorosas pérdidas. Sus partidos se vieron muy debilitados y la AfD pudo duplicar sus resultados de 2014.

Ambos mandatarios se quedaron sin las mayorías parlamentarias con que venían gobernando, el SPD con La Izquierda en Brandeburgo y la CDU con el SPD en Sajonia. Ahora tendrán que establecer alianzas tripartitas, probablemente con la ayuda de Los Verdes. Ambos jefes de Gobierno descartan cooperar con la AfD.

La AfD surgió como un partido eurocrítico y se ha movido claramente a la derecha desde su fundación. La facción más derechista, denominada «El ala», y la organización juvenil Junge Alternative (Alternativa Joven) son clasificadas por el servicio secreto alemán como «casos sospechosos» de extremismo de derecha.

La AfD ingresó por primera vez en un Parlamento alemán precisamente en Sajonia. Fue a finales de agosto de 2014, un año y medio después de su fundación. Dos semanas más tarde desembarcó en Brandeburgo y Turingia. En este último «Land» se celebran comicios el 27 de octubre.

Las elecciones del domingo confirmaron que los populistas de derecha de Alemania son mucho más fuertes en el este que en el oeste alemán y que aparentemente se han convertido en refugio político de muchos votantes y no votantes del este.

«La AfD ha reemplazado a La Izquierda para convertirse en el verdadero partido regional del este», estimó hoy el politólogo Jürgen W. Falter en vista de las duras pérdidas sufridas por los poscomunistas del Partido de Izquierda, que había asumido el papel de un partido popular en las zonas de la antigua Alemania socialista.

Según los expertos, los resultados de las elecciones reflejan el descontento de muchos ciudadanos con el desarrollo económico y social de las regiones que formaban la extinta República Democrática Alemana (RDA) desde la reunificación alemana en 1990.

Incluso después de tres décadas, el poder económico del este sigue siendo mucho menor que el del oeste, el desempleo es mayor y bastantes ciudadanos se sienten «perdedores de la reunificación».

«En el este, la AfD sirve también como plataforma de articulación para quienes se ven a sí mismos como los que llevan las de perder como resultado de la reunificación. La AfD ha asumido en gran medida esta función que antes tenía La Izquierda», señaló el investigador electoral Matthias Jung en una entrevista con dpa.

Jung explicó que además hay una aversión a todo lo inusual, nuevo y desconocido. «No importa en absoluto si hay una proporción alta o baja de extranjeros en las regiones», dijo.

La CDU de Sajonia y el SPD de Brandeburgo consiguieron mejorar sus resultados en las dos semanas previas a las elecciones. Es probable que haya desempeñado un papel importante el hecho de que los candidatos eran políticos en funciones.

El politólogo de Leipzig Hendrik Träger opina que los actuales jefes de Gobierno pueden beneficiarse a menudo de una mayor presencia en los medios de comunicación que sus adversarios. Además, Kretschmer y Woidke no tuvieron oponentes de alto perfil.

Una vez más, las elecciones del domingo confirmaron el declive de los grandes partidos tradicionales en Alemania, que siguen gobernando en coalición en Berlín bajo la canciller Angela Merkel. En Sajonia y Brandenburgo, los demócrata cristianos y los socialdemócratas llegaron juntos a algo más del 40 por ciento de los votos.

Según las encuestas, los partidos de la gran coalición, es decir, la CDU, su partido hermano bávaro CSU y el SPD, son preferidos actualmente por entre el 42 y el 44 por ciento de los alemanes en todo el país.

«El modelo del partido tradicional corre el riesgo de convertirse en un modelo caduco, porque ya no existe el pueblo para el que CDU/CSU y el SPD han estado haciendo política durante mucho tiempo», sentencia el publicista Hugo Müller-Vogg.

El investigador Falter también cree que los tiempos de esplendor de los partidos tradicionales han llegado a su fin. «Los votantes cambian mucho más de lo que solían hacerlo. También tienden a protestar y castigar más rápidamente».

Los principales partidos alemanes también están experimentando un cambio radical. La ex primera ministra del Sarre Annegret Kramp-Karrenbauer asumió a fines de 2018 la presidencia de la CDU como sucesora de Merkel. Markus Söder sustituyó a Horst Seehofer en la CSU bávara, y el SPD está a la búsqueda de una nueva cúpula.

No se sabe cuánto tiempo durará la gran coalición. Merkel, que rige los destinos de la mayor economía de Europa desde 2005, ha dejado claro que sólo quiere gobernar hasta las próximas elecciones en 2021.

Berlín, 2 sep (dpa)

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