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Ni Durero ni Lutero

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Colaboración de Paula Barceló de Manual para Alemania.

En mi casa se habla un poco de todo. Sólo somos 2, pero entre ambos sumamos una bonita colección de experimentos lingüísticos que incluye alemán, español, un poco de andaluz, algo de bávaro y una vez más todo mezclado, es decir, “speutsch”.

El speutsch (pronunciado ‘espoich’  a la española) es la versión germana del spanglish y consiste básicamente en introducir en español palabras del alemán o españolizar otras, según nos parezcan más útiles o apropiadas que las de nuestra propia lengua o bien por la costumbre de uso en un determinado contexto.

Así, además del “bitte” (por favor) y el “danke” (gracias) utilizados dentro de frases españolas, podemos escuchar, por ejemplo, que alguien “se melderará” (del verbo alemán “melden”: ponerse en contacto) para decir si viene o no a una fiesta. Y si finalmente no puede venir, probablemente dirá que lo siente y que se apunta “gerne” (con mucho gusto) a la próxima. Además, algo que debe hacer todo español al llegar a Alemania es “anmeldarse” ( de “anmelden”: empadronarse) en la ciudad donde vaya a vivir. Y si queremos reafirmar que tenemos razón ante la negativa de nuestro interlocutor exclamaremos “doch!” y nos quedaremos tan anchos.

El speutsch tiene, además, un antecedente que surgió entre los alemanes que emigraron a Argentina durante la primera mitad del siglo XX. Se trata del “Belgrano-Deutsch” o “alemán de Belgrano”, en referencia al barrio porteño donde se instalaron muchos de estos inmigrantes, y consiste en alemanizar palabras del español y usarlas en alemán. Lo mismo que el speutsch, pero al revés. Un ejemplo de esto sería el verbo ”kobrieren”, forma alemanizada del español “cobrar”,  para expresar el acto de recibir el sueldo a final de mes. Como en todos los demás ejemplos se trata de un caso de practicidad y economía en el uso del lenguaje, ya que en alemán para expresar la acción de cobrar el sueldo hay que usar una paráfrasis.

A mi novio, el Basti, que es alemán pero habla español,  todo esto le hace mucha gracia, y sin embargo se escandaliza cuando me oye decir que me gustaría ver una exposición de Durero o que Lutero dijo tal o cual cosa. De hecho, la primera vez que mencioné a Alberto Durero ni sabía a quién me refería…

¿Es el speutsch un signo de cosmopolitismo y de integración?  ¿Un resultado del sano y enriquecedor contacto de lenguas y culturas? Y si los híbridos lingüísticos han nacido por una cuestión de economía y con el tiempo han contribuído a la creatividad de los hablantes, que es uno de los pilares del lenguaje, ¿dónde se encuadra la españolización de nombres extranjeros? ¿Debemos verlo como algo positivo o significa sencillamente que los españoles somos incapaces de pronunciar en otros idiomas?

Aquí supongo que hay respuestas para todos los gustos. Por un lado, dudo que los inmigrantes españoles que llegaron a Alemania en los años 60 usaran en su día a día muchas palabras del alemán si no era estrictamente necesario, por lo que parece que el speutsch sí es una expresión de la naturalidad con la que muchos españoles residentes en Alemania conciben hoy en día el hecho de vivir en dos lenguas. Y por otro lado, el problema de la españolización de los nombres  a lo largo de la historia es que que muchas veces ni nos esforzamos en saber cómo es el original. Vamos, que hemos sido y seguimos siendo un poquito vagos  y acomplejados en esto de los idiomas.

Si a estas alturas somos capaces de decir Regensburg en lugar de Ratisbona y si ya casi nadie sabe que a la ciudad de Mainz en español se la conoce como Maguncia, me parece que podemos empezar a llamar a Durero por su nombre, sobre todo cuando se habla en alemán. ¿O qué pensaríamos si los alemanes hablasen del rey Johannes Karl der Erste? Yo creo que pensaríamos que son unos catetos y unos cerrados.

España se abre poco a poco al mundo. Y el mundo a España. No hay que renunciar a la creatividad ni despreciar el valor de nuestro idioma llenándolo de palabras extranjeras que la mayoría de las veces se usan por esnobismo. Pero ya va siendo hora de que nos vayamos quitando los complejos… oder?

 


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