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Puigdemont, allá en el norte

Neumünster, una localidad de 80.000 almas en el norte de Alemania, amaneció hoy alborotada por su nuevo huésped extranjero, el líder independista catalán Carles Puigdemont, arrestado el domingo al entrar en territorio germano cuando viajaba en coche de Finlandia a Bélgica.

“Nunca había visto tanto revuelo”, sostuvo el taxista Jürgen A., al llegar al centro penitenciario local, donde Puigdemont pasó su primera noche a la espera de una decisión sobre su posible extradición a España.

“Me parece muy gracioso todo esto”, dijo una enfermera del hospital municipal ubicado frente al segundo mayor penal de Schleswig-Holstein, la región en la que fue interceptado Puigdemont en virtud de una orden de detención europea por cargos de rebelión y malversación de fondos en relación con el proceso secesionista catalán.

Desde las primeras horas de la mañana, una treintena de periodistas de varios países desafiaron temperaturas cercanas a los cero grados y una neblina gris para apostarse delante del correccional a la espera de noticias.

Más tarde se sumaron algunos curiosos y un grupo de militantes antifascistas anunció una protesta en horas de la tarde. Hasta entonces, sólo se pudo ver a un solitario manifestante portando una pancarta con la inscripción en alemán de “La libertad del pueblo de Cataluña es igual de válida en Alemania” y una bandera regional.

“El mundo está mirándonos. Durante la dictadura franquista, los alemanes también traicionaron a líderes españoles y los entregaron. Este es un asunto muy delicado, creo que esto lo tienen que resolver los españoles entre sí”, opinó Leif Hansen cartel en mano.

“Si quiere vivir aquí y solicitar asilo, se lo daría. Con gusto puede dormir en mi casa”, se ofreció.

Si se confirman los rumores sobre que Puigdemont sopesa solicitar asilo, el dirigente podría vivir en casa de Hansen pero tampoco necesitaría alejarse mucho del penal. El centro de primera acogida de peticionarios de asilo de Neumünster está casualmente a unos escasos 300 metros de la cárcel.

Testigos de la primera noche señalaron que el independentista fue recibido a su llegada al grito de “Free, free Cataluña”, pero dijeron que también se escuchó un “¡Viva España!”.

Según trascendió, el político no durmió en una celda sino en una habitación de esta cárcel, un edificio de ladrillo de principios del siglo XX cuyo preso más famoso fue en 1925 Hans Fallada, autor de “Solo en Berlín”, una de las obras maestras de la literatura alemana sobre la resistencia de alemanes contra el nazismo.

De acuerdo con lo que decida en el transcurso del día un juez de primera instancia, Puigdemont podría quedar en prisión preventiva.

La ansiada imagen de Puigdemont llegando al juzgado con la que sueñan los fotógrafos y cámaras de televisión podría, sin embargo, no llegar a producirse. La prisión de Neumünster dispone de un pasadizo interno que comunica directamente con las dependencias judiciales.

Neumünster, la ciudad donde el ex dirigente catalán podría pasar la Semana Santa hasta que se decida si se pone en marcha su extradición, pertenece al extrarradio de la ciudad portuaria de Hamburgo, de la que se encuentra a unos 60 kilómetros de distancia. Antaño un centro de producción textil, es ahora sede de grandes empresas de logística y tiene un índice de desempleo de 5,8 por ciento. Un gran número de marcas de alta costura la puso nuevamente en el mapa del norte germano.

Por María Laura Aráoz (dpa) Neumünster (Alemania), 26 mar (dpa)

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