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Pueblos alemanes con mucho encanto (Parte II)

6011330325_efa97220b2_zBacharach

Es la zona vitivinícola más antigua de Alemania en la cual se despliega una colección de casas de fachadas entramadas, tejados inclinados, palacios y hasta un castillo encaramado, y calles tranquilas. Nada menos que tres castillos protegen el conjunto de Bacharach, una formidable muralla medieval con varias torres de entrada, la iglesia románica de San Pedro y la histórica plaza del mercado, dan cuenta de la importancia económica y social de esta ciudad desde la Edad Media.

Rüdesheim am Rhein5448649954_1dc2810505_z

Existe un teleférico de cabina para cuatro personas que sobrevuela los viñedos dejando el Rin a un lado para subir hasta el Niederwalddenkmal. Este castillo había sido residencia de nobles que fue adquirida en 1975 por un cantante de ópera alemán que restauró el castillo y actualmente está abierto al público. Rüdesheim está dominada por la fortaleza de Brömserberg, antaño residencia de los obispos de Maguncia, del siglo XII, con un museo del vino. La población tiene su atractivo mayor en torno a la Drosselgasse, con sus establecimientos de vino.

14361956372_debe267f4a_zBad Wimpfen

Está situada en la orilla izquierda del Neckar, a unos 15 kilómetros al norte de Heilbronn. La ciudad tiene dos partes: Wimpfen im Tal (Wimpfen en el valle), la parte más antigua, justo al lado del Neckar; y Wimpfen am Berg (Wimpfen sobre la colina), algo más al oeste, donde estuvo el centro de la ciudad desde la Edad Media. En Bad Wimpfen, se encuentra el único museo del mundo dedicado al Ángel de la Guarda. El pequeño museo alberga en total 600 ejemplares de las más variadas representaciones de querubines. Las más antiguas se remontan a principios del siglo siglo XIX.

Bamberg14788582625_ca1c8bd174_z

Los propios alemanes suelen llamarlo la “Roma de Franconia”, una ciudad congelada en el tiempo (o mejor, un centro histórico que sobrevivió por siglos, y que logró sobrepasar sin grandes daños desastres como la Segunda Guerra Mundial). La ciudad está situada a orillas del río Regnitz, emplazada entre siete colinas (también como Roma), y que gracias a su esplendoroso pasado, hoy es un museo a cielo abierto, con más de 3.000 edificios históricos y suntuosos en pie engalanando un paisaje urbano reconocido como Patrimonio de la Humanidad. Joyas de la época romántica, del barroco, enormes catedrales, un ayuntamiento y construcciones “de cuento”.

14270225505_08a764d421_zTübingen

O Tubinga en castellano, cuenta con escaleras de gran pendiente, estrechas callejuelas y casas de gabletes puntiagudos que hacen de la ciudad un lugar histórico. El casco antiguo medieval, restaurado con esmero, una actividad continua y la vida estudiantil despliegan un gran encanto; los cafés en la calle y las tabernas, los bares de estudiantes, los restaurantes y las hosterías invitan a pasear y a pasar el rato. De hecho, Tubinga tiene alrededor de 22.219 estudiantes de los cuales aproximadamente 15.000 viven en ella. De ahí que sea la ciudad con la media de edad más baja de Alemania.

Esslingen am Neckar6231474029_42f90a1bae_z

La ciudad dispone de torres de origen medieval, un castillo y un casco histórico con casas de piedra y tejados de madera que son muestra de una historia cambiante. Esslingen se caracteriza por la producción de vino tinto, que ocupa la posición principal dentro de la producción vitivinícola de la ciudad, con un 70%. Como curiosidad, hasta el año 2002 se podía ver sobre las botellas el águila imperial de la ciudad de Esslingen. Además se cultivan más de 20 variedades sobre una superficie de 80 hectáreas, ubicándose unas 30 en las terrazas al sur del río Neckar. La variedad Württemberger más pequeña, cultivada en las cercanías del castillo, produce vinos realmente apreciados.

13877768205_a48ae23dea_zRegensburg

Se trata de una ciudad medieval con 2.000 años de historia que cuenta con más de 1.500 edificios protegidos como monumentos, de los cuales 984 componen el conjunto arquitectónico “Centro histórico de Ratisbona y Stadtamhof”, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. El puente de piedra sobre el Danubio, la catedral y la calle Krauterermarkt, con la colegiata gótica de St. Johann, el Museo del Tesoro Catedralicio, la casa patricia que semeja un castillo en el Heuport y la histórica farmacia Adler-Apotheke son varios de los monumentos más importantes de Ratisbona. Y ya que se trata también de una de las ciudades alemanas con mayor densidad de tabernas, desde este punto de vista Ratisbona también supone un gran placer.

Trier12968015173_f28fef21cd_z

Se la considera la ciudad más antigua de Alemania y en 1986 la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad debido, sobre todo, a los monumentos romanos, la catedral de San Pedro y la iglesia de Nuestra Señora . En la calle Simeonstrasse número 19 está la Casa de los Reyes Magos, una antigua residencia de estilo románico construida en el siglo XIII en el lugar donde la tradición cristiana situó, durante un tiempo, los restos de Melchor, Gaspar y Baltasar. Además, también podremos encontrar el Puente romano sobre el río Mosela, el puente más antiguo de Alemania.

10677623523_f46e65cda2_zQuedlinburg

Suma centenares de casas y edificios construidos con la técnica de vigas entramadas tan típicamente alemana. El centro histórico es una colección de éste tipo de casas y fachadas, construidas a lo largo de seis siglos para completar un conjunto declarado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Quedlinburg está situada a orillas del río Bode, en el estado de Sajonia-Anhalt y cuenta con un total de 1.200 casas de vigas entramadas, el número más elevado de todo Alemania concentrado en una ciudad. Además, el valor patrimonial se extiende a la Colegiata, y el vistoso castillo entre otros edificios de gran valor.

Monschau9054973383_f0a007f7f7_z

En el parque natural de Eifel, en el estrecho valle del río Rhur y a tan sólo 2 kilómetros de la frontera con Bélgica, encontramos Monschau: un paisaje bucólico con casas de ladrillo y madera que se distribuyen a lo largo del río. Se puede destacar un molino de agua cerca de la plaza del mercado, así como algunos paños de muralla y torres defensivas que se conservan del castillo. Además, una especialidad de Monschau es la mostaza, por lo que es algo imprescindible visitar la histórica fábrica de mostaza Monschau de más de un siglo de antigüedad.

Si te ha interesado, puedes consultar también Pueblos con Encanto (Parte I) y Pueblos con Encanto (Parte III).

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