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Biergarten: cómo disfrutar de una cerveza al aire libre

Seguro que muchos de vosotros habéis oído, visto o incluso comprobado de primera mano, in situ, vamos, allí, que en Alemania sienten una gran pasión por la cerveza. ¿Y qué mejor que tomarla entre amigos, bajo la sombra de los castaños y acompañada de una buena Bratwurst o un Pretzel? Pues  bien, este es el concepto de los mundialmente conocidos Biergärten.

Empecemos por su historia… nos remontamos a 1553 cuando Alberto V de Baviera decretó que la cerveza solo se podría preparar entre septiembre y abril. Para que la cerveza se pudiera servir durante los meses calurosos, las cerveceras decidieron construir amplios sótanos para poder mantener la cerveza fresca. Además, para ayudar a controlar la temperatura decidieron plantar castaños, puesto que este árbol ofrece una sombra fresca y cerrada.

Al principio la gente llevaba sus propias jarras, más conocidas como Bierkrug, para poder disfrutar de la cerveza en casa. Pero con el calor del verano y a la sombra de los castaños, la gente cada vez se fue animando más a tomarla en el propio lugar de venta.

En 1812 se comenzaron a llamar por su actual nombre, Biergärten. Poco a poco se fueron colocando mesas y bancos y se empezó a vender comida a los visitantes. Esto llevó a la indignación a los pequeños comercios, puesto que les estaban robando la clientela, así que Maximiliano I de Baviera decretó que estos “jardines” no podían vender más comida, exceptuando pan. Eso sí, llevar comida propia era totalmente legal.

Hoy en día, los Biergärten pueden vender alimentos, aunque mucha gente lleva aún su propia comida. Allí se sirven desde salchichas hasta codillos de cerdo, pero también se pueden apreciar las típicas delicias bávaras como son los rábanos blancos, el leberkäse (una especialidad de embutido muy apreciado en toda Alemania), los quesos regionales, landbutter (mantequilla de leche no pasteurizada), obazda (crema de queso típica) o los tradicionales Pretzel. En algunos Biergärten como en Seehaus o Hirschau también se pone Steckerlfisch, que se pone a la brasa y se come directamente del palo en el que se inserta el pez.

Estos jardines de la cerveza se han ido extendiendo a lo largo de los años por toda Alemania, pero sin duda, los que atraen a más gente y de donde son originarios, son de la ciudad de Múnich. Los más destacados son los de “El jardín inglés” (Sí, el de la pagoda china), o el más grande del mundo, el “Hirschgarten” o “Jardín de los venados”. También destaca el “Viktualienmarkt” o Mercado de las viandas, que es el más céntrico.

Si se les ha abierto el apetito, y tienen ganas de disfrutar de un buen “Bierkrug” de cerveza a la sombra de los castaños, dense una vuelta por la ciudad de Múnich en verano o si no acudan a la Oktoberfest, una de las fiestas más populares de Alemania y que atrae a un número incontable de personas todos los años.

Prost!

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