sábado, enero 22, 2022
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Berlinale: Un Blade Runner muy español revive en Benidorm

Berlinale Festival de Cine Berlín
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Berlín, 11 feb (dpa) – ¿Qué mejor remake de la película de culto «Blade Runner» de Ridley Scott que trasladar la acción a las calles de una desoladora Benidorm? Eso mismo debió pensar el español Ion de Sosa, que presentó en la Berlinale su peculiar film «Sueñan los androides».



Es el año 2052 en La Tierra, en concreto, en España. Son los días finales de casi todo. La ciudad, uno de los destinos playeros más conocidos del turismo de masas en España, está llena de construcciones abandonadas, apenas se ve gente por las calles y no todos son humanos. Una oveja cuesta cuatro millones y medio de pesetas y para conseguirla hay que matar un par de androides.

El film, basado en la novela «¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?», del estadounidense Philip K. Dick, que también sirvió de inspiración a Scott, busca ser una provocación.

«Al ser ‘Blade Runner’ la película favorita de mucha gente pensé que sería bonito buscar esa provocación de hacer una versión de la película favorita de mucha gente», explica el cineasta vasco afincado en Berlín desde hace ocho años en conversación con dpa.

«Pensé que era oportuno y abordable contar una historia sobre la base de esta novela», agregó sobre su película, que se puede ver en la sección Forum de la Berlinale, un apartado de cine experimental no apto para todos los públicos.

«Da una visión apocalíptica más que de La Tierra en 2052, de España. No sólo de la costa sino del panorama que me gusta a mí pintar, en el que los jóvenes en 2052 han emigrado, sólo se han quedado los ancianos, los jubilados y estos androides que trabajan para ellos», reflexiona sobre su segundo largometraje como director después de «True Love» (2011).

La historia transcurre por las calles de la ciudad costera de Benidorm (Comunidad Valenciana), un lugar que le ofrecía el paisaje arquitectónico «variopinto» que él buscaba. «Parece estar en el medio de ningún sitio y también parece estar en el medio de ningún sitio en el tiempo».

El futurismo de la cinta contrasta con las imágenes. Este vasco nacido en San Sebastián optó por rodar en 16 milímetros y en cuadrado para «transportar al espectador a los años 70 del siglo pasado en una historia que transcurre en 2052».

«Cada vez que los androides intentan vivir una versión normal, una vida digna y tranquila, eso no está bien visto y hay un par de androides que van a por ellos para retirarles», comenta sobre la trama de la película.

El actor Manuel Marín da vida al detective, un funcionario gris que debe dar caza a estos androides «demasiado humanizados» que deben ser eliminados.

Cada vez que el detective mata a un androide aparece una secuencia de imágenes antiguas con música folclórica española, unas imágenes que están en sus cabezas. «Es como si pasáramos al interior de sus cabezas».

«Son imágenes personales de mi familia: una Nochebuena, un viaje con amigos, mi abuela en una residencia de ancianos… imágenes que quería sacar de nuevo a la luz. Eso aderezado con la música tradicional, eran dos elementos que para mí combinaban muy bien y me parecía muy gracioso que estuvieran en la cabeza de un ser no humano», indica.

Es su personal guiño a «Blade Runner», en especial a una escena de Harrison Ford en la que le explica al androide Rachel que su empatía se debe a que ha sido programada, así que seguramente le han metido los recuerdos de alquien.

«Me gustaba mucho poder hacer que esos recuerdos dentro de esas cabezas fuesen los míos, como si yo hubiera sido en cierta manera el ingeniero de esos androides», agrega.

En la película, Moisés Richart, Marta Bassols y Coque Sánchez son los androides a los que debe matar el detective para conseguir su meta de comprarse una oveja. «En lugar de tener empatía por estos hombres, él lo que quiere es comprarse una oveja, no le importa por dónde haya que pasar para llegar a ese fin».

Consciente de que este tipo de cine está destinado a canales de distribución muy restringidos, De Sosa espera que les sirva para hacer contactos aprovechando su presencia en la Berlinale.

Junto a «Sueñan los androides» en la sección Forum se pudo ver también otra española, «Der Geldkomplex» (El complejo de dinero), del español Juan Rodrigáñez.

El film gira en torno a la llegada del hijo de Rafael a la finca familiar en el sur de España para presentar a su novia y anunciar sus planes de boda. Rafael vive allí con sus mejores amigos: Francisca, Henry, Lucas y Domingo, todos ellos víctimas de un «complejo de dinero».

«Espero a que el dinero me perdone», afirma en un momento de la película Francisca. «El dinero no tolera que se le ignore», agrega mientras contempla el pasar de los días.

Allí juegan, beben, recitan, descansan…una historia cómica y llena de absurdos, basada en la novela homónima de 1916 de la escritora alemana Franziska von Reventlow, en la que la  protagonista sale huyendo de sus acreedores y se interna por voluntad propia en un sanatorio mental del norte de Italia con la intención de curar su «complejo de dinero».

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