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Expertos alemanes: Coronavirus llega en fase de debilidad de economía

Las compañías aéreas ya no viajan a China, las cintas de Volkswagen y BMW en ese país están paradas, Apple cierra temporalmente sus tiendas: la preocupación ante las consecuencias en Alemania de la expansión de la enfermedad pulmonar que propaga el coronavirus son grandes.

Foto de pixabay

«Con la expansión del coronavirus dentro de China y en otros países de Asia también aumentarán los costos económicos», dijo el presidente del Instituto de Investigación Económica de Alemania (DIW, según sus siglas en alemán), Marcel Fratzscher.

Según los economistas, los efectos coyunturales aún no se pueden estimar. Pero seguramente serán más intensos que los que hace 17 años causó el síndrome respiratorio agudo severo SARS, que también se propagó en China.

Desde entonces, la importancia económica de ese país creció enormemente. La que ahora es la segunda economía más grande del mundo es un importante mercado de exportación para productos «made in Germany». Al mismo tiempo, empresas alemanas tienen fábricas allí y muchos fabricantes importan partes de China para su producción.

«Lo que pasa hoy en China tiene más importancia para el mundo que antes», resume Holger Schmieding, economista jefe del Berenberg Bank.

Según estima el experto en coyuntura Timo Wollmershäuser, del Instituto de Investigaciones Económicas Ifo de Múnich, «las consecuencias económicas podrían ser más importantes que con la epidemia de SARS». 

El SARS costó en aquel entonces a China aproximadamente un uno por ciento del crecimiento del Producto Bruto Interno. En las cifras alemanas, eso prácticamente no se reflejó. «Desde entonces, la importancia económica del país creció, las cifras de infecciones son más elevadas y el Gobierno chino reacciona más duramente».

El virus afecta a la economía china -y a la economía mundial- justo en una fase de debilidad. «Cuanto más tiempo se extienda el estado de excepción, que incluye la prohibición de viajar a China, y más se expanda el virus, más graves serán las consecuencias económicas en la economía mundial», analizan economistas del Commerzbank.

Por lo tanto, no son buenas las perspectivas para la economía alemana, orientada a la exportación.

«Si las suspensiones de producción en la industria china se prolongaran un poco más, también se verían amenazadas las cadenas de suministro internacionales», explica Klaus-Jürgen Gern del Instituto de Economía Mundial (IfW) en Kiel. «La importancia de China como proveedor para el resto del mundo es considerable».

Una paralización más larga podría afectar sobre todo a las cadenas de suministro en la industria química, en la fabricación de vehículos, en el rubro téxtil y en la electrónica, advierten economistas de Allianz.

Tampoco en Alemania los fabricantes recibirían las partes necesarias y deberían encontrar otros proveedores o bajar su ritmo de producción.

Al mismo tiempo, China es un importante mercado de exportación para productos alemanes. Según el Commerzbank, el 7 por ciento de las exportaciones alemanas van a parar a ese país, especialmente coches y autopartes, así como máquinas.

Según Fratzscher, solo los fabricantes alemanes de coches hacen un tercio de sus ganancias en China. A la inversa, Alemania importa sobre todo dispositivos informáticos y equipos electrónicos.

Por el momento, las consecuencias parecen mantenerse en cierto margen. Debido a los días festivos en torno al Año Nuevo chino, que este año cayó el 25 de enero, la producción de todas maneras estaba limitada.

El presidente del DIW advierte: «La mayor preocupación económica es el alarmismo, del que podemos ver algunos casos sueltos también en Europa». El miedo a lo desconocido lleva a los consumidores y a las empresas -sobre todo en China, pero también a nivel global – a reacciones exageradas. 

Claro que el coronavirus llega en un momento muy inoportuno, añade Fratzscher, «dado que los riesgos en la economía global a causa de los conflictos comerciales, el Brexit, los bancos débiles y los conflictos geopolíticos de todas maneras ya son extraordinariamente elevados».

Fráncfort, 4 feb (dpa)

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