martes, noviembre 24, 2020
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Limitan el acompañamiento de personas mayores en asilos en Alemania

Karlsruhe (Alemania), 4 nov (dpa) – Con las nuevas restricciones a la circulación y contacto social en Alemania se registran limitaciones al acompañamiento de personas mayores en los geriátricos, según advierte la Asociación Alemana de Paliativos.  

Los contagios detectados en un hogar de ancianos en Marxzell, cerca de la ciudad alemana de Karlsruhe, generaron temor. Pero tanto el Gobierno nacional como los estados federados aclararon que las nuevas reglamentaciones no llevarán a «un aislamiento social completo». 

El director de la Asociación Alemana de Hospicios y Paliativos, Benno Bolze, afirmó que la gente se siente insegura. Según señaló, ante el temor de que se prohíban las visitas, algunas personas plantean si no sería mejor quedarse directamente en sus viviendas. 

Pero también llegan noticias tranquilizadoras. «Las instituciones ya cuentan con un protocolo de protección e higiene y cuentan además con vestimenta de protección», indicó Bolze.

La primera ola de coronavirus, en la que al principio se limitaron o se prohibieron las visitas y el acompañamiento a quienes transcurren sus últimos días, ha dejado marcas en los familiares.  

Ya no es posible tomar un café o compartir una comida tal como se hacía antes de la irrupción de la pandemia, afirmó Susanne Kränzle, de la Asociación de Hospicios y Paliativos de Baden Württemberg. 

Petra Baader, directora del sector de pacientes externos del hospicio de la ciudad de Ettlingen, indicó que se registra una fuerte demanda de asistencia psicológica por duelo para los familiares que fueron privados de la compañía de sus seres queridos. «Estamos tratando de procesar lo que ha generado el coronavirus», sostuvo.

Por otra parte, ya no se dispone de tantos acompañantes voluntarios como antes de la pandemia. «Muchos de los acompañantes voluntarios pertenecen a grupos de riesgo, por lo que el número de los acompañantes de enfermos terminales se reducirá radicalmente», estimó el director de la Fundación Alemana de Protección de Pacientes, Eugen Brysch. 

También se registraron cambios en las formas de acompañamiento. Los acompañantes deben usar máscaras para poder acercarse a las personas, además se debe respetar cierta distancia con la cama y ya no se puede tocar al otro como antes de la llegada del coronavirus. 

Sabrina Kehl, que cuida a una mujer de 44 años gravemente enferma en una entidad de Karlsruhe para jóvenes que necesitan atención, halló sus propias formas para cumplir la tarea. «Cuando me voy, le acaricio el hombro», indicó, tras lo cual precisó que cuando sale al balcón a veces se saca la mascarilla para que la mujer pueda verle el rostro. 

Kehl reconoció sin embargo que la atmósfera es otra a la que se vivía antes de la pandemia. Y la mujer a la que cuida tiene ahora miedo de que el hogar se cierre a las visitas por el coronavirus. «Entonces quedará solo el teléfono», señaló. 

Lo que más preocupa a Baader es que en las últimas dos semanas apenas han habido solicitudes de hogares de ancianos para acompañar a los enfermos terminales.

Ante el creciente número de infecciones, las instituciones de ancianos han cerrado todo de nuevo por temor a que alguien de afuera pudiera llevar el virus a los hogares, según las sospechas de la directora del hospicio de Ettlingen. «La protección de las personas está una vez más por encima de la dignidad humana, esto realmente me hace llorar», expresó.

Karlsruhe (Alemania), 4 nov (dpa)